22 de julio de 2014

el afuera

Buenas público aficionado; aprovechando que entre el reducido grupo de lectores de este blog deben contarse varios economistas, agradecería si alguno de ustedes pudiera ofrecerme cierta orientación o compartir su experiencia respecto a becas de estudio de posgrado o doctorado en el exterior, ya que estoy iniciando una suerte de rastrillaje en busca de convenios con países y/o universidades del exterior. La idea es, en principio, ver si existen oportunidades reales de realizar un programa como tal, puesto que ya soy desde hace unos meses un "Licenciado en Economía" con todas las de la ley (y pensar que inicié este blog el primer año a mis tiernos 19 años).

Muchas gracias de antemano y disculpas por las molestias.

PS: mi dirección de mail es comprateuno@gmail.com

25 de marzo de 2014

¿déficit o superávit?








Este es uno de los gráficos que figuran en el informe de prensa del ICA que publica mensualmente el INDEC. Si se lo mira no muy atentamente, se nota que la columna de importaciones del bimestre parece superar a la de exportaciones, y que la línea del resultado comercial parece cruzar el eje horizontal, que se ubica en el valor 0… ¿En qué quedamos entonces Edwin?

13 de marzo de 2014

pequeño

¿Prometí? no volver a escribir en el blog, pero hace un tiempo me viene dando vueltas la cabeza una serie de preguntas que expondré desordenadamente, como no podía ser de otra manera.

Mi planteo elemental es el que sigue: más allá de toda discusión respecto a la política económica per sé de estos últimos 10 años, ¿cuál es el papel que, en los hechos, desempeñó el ¿forzado? desendeudamiento público (particularmente aquel en moneda extrranjera) en términos de grados de libertad de política económica?

Un poco más específico: ¿cómo es que se habla tan poco del hecho de que la Argentina todavía se encuentra en una situación de default? ¿es o no es algo excepcional el hecho de que hayamos logrado sobrevivir a un periodo de 10 años con una trayectoria de desendeudamiento feroz (nuevamente, me refiero a a quel en moneda extranjera sobre todo) luego de una crisis de deuda agudísima?

Y, para aclarar, me refiero a esto en el marco de un artículo de Frenkel del domingo en el que afirma:

"[...] Una de las razones por las que el FMI abandonó esos programas es el cambio en las condiciones de financiamiento externo de las economías en desarrollo. Desde mediados de los años 70 los flujos internacionales privados de capital han sido crecientes, mientras que eran prácticamente inexistentes cuando esos programas se concibieron. Sin embargo, nuestro país se ha colocado en este aspecto en una posición de aislamiento financiero similar a la que tenían las economías subdesarrolladas entonces, gracias a la manipulación de los datos del Indec y a otras macanas cometidas en los años siguientes."

¿Es cierto? ¿Nuestro país se colocó deliberadamente en esta situación? ¿Es posible pensar en una emisión de deuda pública del Gobierno Argentino en un hipotético año 2013 (actual situación de default pero con perspectiva macroeconómica optimista) que sea a tasas no usurarias como las que resultaron de la colocación del Boden 2015?

En definitiva, a lo que apunto es que, en mi opinión, así como el Gobierno Nacional decidió darle un importante envión a lo que llamaríamos "consumo presente", también a la vez tuvo que sacrificar una importante porción en pos de un desendeudamiento (que yo entiendo como forzado, al contrario que Frenkel) que conlleva (en princpio...) un mayor ingreso disponible futuro. 

Quizás sea allí donde se expresa el carácter insaciable de un "modelo" que pretendía aumentar tanto "el consumo de hoy como el de mañana" a expensas del aprovechamiento de un contexto económico internacional excepcional que, si bien extraordinario, no es ni puede ser eterno.

17 de agosto de 2013

es un adiós, no un hasta luego

Que el formato de blogspot es en gran medida parte del pasado no es ninguna novedad, y que yo ya no me encontraba posteando en este blog, tampoco. Después de un par de años (creo que 4) deambulando por ese blog, a ya un cuatrimestre de recibirme (por momentos me resulta increíble lo temprano que inicié este modestisísimo espacio), habiendo cambiado una y otra vez de opinión aunque manteniendo la convicción de la búsqueda, habiendo debatido de buena y mala manera en la blogósfera en general (y me disculpo por los de debates de segundo tipo, de manera incondicional) y habiendo cambiado hasta mi objetivo como todavía futuro economista, abandono este lugar de manera definitiva. Le mando un abrazo grande a todos aquellos que conocí y a todos aquellos que no conocí y pensaron que valía la pena por lo menos echarle una mínima ojeada a este blogsucho de un estudiante. Ojalá hallen lo que buscan.

Saludos

Matías.


PS: si quedan con ganas de mantener contacto, el correo "del blog" es comprateuno@gmail.com 

28 de abril de 2013

azul

Abrir un diario y leer declaraciones de autoridades o investigaciones -que pretenden ser tomadas con seriedad- que afirman que el dólar blue es un fenómeno/precio que no tiene injerencia alguna en las decisiones de la gente o en la dinámica macroeconómica me genera un poco de escozor, de incomodidad, de vergüenza ajena. Podemos estar o no de acuerdo en que el valor "de equilibrio" del dólar no es ni 9 ni 8 pesos: no es definitorio de nada, es solamente un número; sin embargo, de ahí a aseverar que por el mero hecho de ser una operatoria fuera de los límites de la ley y marginal en volumen (algo que nadie está en condiciones de afirmar con total seguridad) no afecta a "la economía formal", me parece un acto de deshonestidad intelectual bastante importante, y pasaré a explicar por qué.
Voy a dar por sentado que todos más o menos conocemos los efectos que puede llegar a tener una devaluación -legal y deliberada- en una economía como la argentina de abril de 2013. Partiendo de esa base, paso a comentar los efectos que podría tener una devaluación esperada en el marco de un dólar paralelo fuera de control y un mercado cambiario formal estrictamente vigilado:

-Caída en ingresos desde el exterior. Todo tipo de ingresos sufren incentivos a cursarse por el mercado paralelo o, directamente, a no cursarse de ningún modo: tanto las liquidaciones de exportaciones (¿cuánto recibe un sojero hoy, en pesos, a TC oficial? ¿cuánto podrá recibir si vende en negro contra dólares contantes y sonantes -¡encima sin retenciones!-?), como los ingresos por préstamos (está claro que muy pocas empresas van a liquidar un préstamo en dólares a un tipo de cambio de $5,20 siendo que tienen un "precio sombra" de $9 y monedas), por servicios prestados al exterior, por venta de activos externos (si tengo dólares ahorrados en el país o en el exterior, es dudoso que decida convertirlos a una tasa de cambio de $5,20) o por turismo (Manolito vino desde Madrid a conocer el Obelisco; si es un turista medianamente acostumbrado a viajar, ¿dónde creen que va a vender sus duros?) . Está claro que la venta de dólares (o de bienes, en el caso de las exportaciones) en negro implica, por definición, la comisión de un delito, pero también es evidente que hay quienes son capaces de asumir esos riesgos dado el importante diferencial de rentabilidad. Ahora bien, si los temerarios -es decir, los delincuentes- son muchos o son pocos es algo que no se puede asegurar hasta que hablen los hechos.

-Indexación. ¿Cuántos hoy realmente creen que el dólar vale $5,20? Ya dije previamente que el número exacto no me parece de relevancia para el análisis (discutible), ya que a los fines prácticos la gente* piensa, hoy, cuando piensa en dólares, en el número que sale en los diarios. ¡Y tiene sentido! Si estoy en tratativas de comprar un inmueble, el precio en pesos sube de la mano con la tasa de devaluación del blue, no con la tasa de devaluación del oficial: el vendedor del inmueble, si quiere hacerse de verdes, los compra a 9 y pico, no a 5. Lo mismo desde el otro punto de vista: si hoy cuento con dólares entre mis ahorros, para pasarlos a pesos no los multiplico por $5, en la cabeza del tipo que ahorró está el número más jugoso de los dos, porque es casi impensado que tenga pensado liquidarlos en el mercado oficial. Si me voy un fin de semana a conocer Montevideo, mis gastos son realizados, una vez convertidos a dólares, de nuevo al valor blue.

-Expectativas.  Si le otorgamos al valor del dólar blue cierta entidad o, menos violentamente, le quitamos su "grado de realidad" al valor del dólar oficial, entonces queda en evidencia que debería comenzar a mostrarse -más o menos temprano- algún tipo de recuperación del valor del dólar respecto al peso (es decir, una aceleración en la depreciación del peso). Teniendo esto en consideración, es altamente que probable que en las decisiones de un comerciante/fabricante cuyos costos estén atados a monedas extranjeras (porque utiliza insumos importados, o porque utiliza insumos locales cuyo insumo principal es un importado, o porque de algún modo existe una relación con el precio de alguna commoditie) intervenga el para nada menor asunto del dólar blue: y si mañana Marcó del Pont decide unificar nuevamente los mercados, ¿qué valor va a tener el dólar? O, un caso peor, ¿y si mañana se prohíbe la importación de mi insumo importado con el objeto de acumular reservas? Exacto: "todos con el culo en la pared". En ese marco, el capitalista va a intentar, quizás, adelantarse de alguna manera a este evento, ya sea formando precios de otra manera (es decir, subiéndolos antes de tiempo) o recortando costos o sustituyendo insumos (algo difícil, si no imposible: es probable que necesariamente haya una relación con el dólar de ese "nuevo" insumo).

-Incrementos en egresos al exterior. Si mantenemos en pie el supuesto del apartado anterior, podemos derivar por mera lógica que el dólar se considera como "barato" en el mercado oficial, por lo que a los importadores (tanto de bienes como de servicios), los deudores locales que deben en moneda extranjera, los turistas argentinos que viajan al exterior y las firmas que giran utilidades y dividendos al exterior les estaría conviniendo -lejos-, acceder a comprar dólares para importar, pagar capital e intereses y remitir utilidades y dividendos a sus casas matrices. Este efecto -si no estuviera controlado por la autoridad monetaria- resultaría en un empeoramiento del balance de pagos, retroalimentando la idea de que se acerca una aceleración del ritmo de depreciación nominal del peso.

-Construcción. Que las restricciones para la compra de moneda extranjera afectaron al sector de la construcción ya no es ningún misterio, no creo que haya demasiado para comentar: si a las típicas dificultades que aparecen al comprar inmueble le sumamos un valor del dólar sumamente dudoso y la inexistencia de poder convertir pesos a la moneda en que siempre se realizaron estas transacciones, estamos paralizando el mercado. Por las dudas, aclararé lo obvio: si en algo estoy de acuerdo es en que estas operaciones -y todas las de la economía básicamente- deberían efectuarse en pesos, moneda doméstica; pero para lograr eso no basta con limitar la adquisición de moneda extranjera.

En conclusión, más allá de las simplificaciones (que, considero, en ningún caso constituyen pecado) y de la falta de exhaustividad (debe haber y hay varios mecanismos que no menciono), afirmar que los efectos de un mercado paralelo de cambios son insignificantes, es aventurarse a negar la influencia que el tipo de cambio y, principalmente, las expectativas de depreciación tienen sobre una economía. ¿Ortodoxia? Lo dudo mucho, si de algo se puede jactar la heterodoxia es justamente de intentar ajustar supuestos y comportamientos absurdamente simplificados a comportamientos observados en la cotidianeidad(*2), que es, creo, lo que intenté llevar a cabo a través de este breve texto.


Nota al pie: de los 17 instrumentos de ahorro que se enumeran en esta nota, ¿cuántos de ellos deben su suba al valor del dólar blue y, más directamente, a la del dólar contado con liqui? Varios. Me pregunto si Zaiat cree en esos cuadros...


* Podemos discutir si "la gente" es una categoría inválida, pero no creo que haga falta aclarar que me refiero a un cierto grupo de gente con acceso a esta información. Para simplificar un poco, se puede asumir que "la gente" es solo aquel grupo que lleva a cabo decisiones de precios y que, justamente por eso, debe y necesita conocer el tipo de cambio.
*2 Más allá de si sus resultados son positivos o no, esa es otra discusión.

16 de agosto de 2012

devengadores

Vía un amigo y compañero de la facultad, me acaba de llegar el blog "Los Devengadores". Humor apto para todo público, pero especialmente para nosotros, los UBOs.

15 de agosto de 2012

6 pesos.

Después de unas vacaciones del blog y, a pesar del escaso tiempo, me volvieron a dar ganas de escribir algo  acerca de esta última noticia de los $6 diarios que hacen falta para alimentarse y ¿vivir? (en rigor, $5,74). Aclaración número uno para cualquier lector poco familiarizado con estas estadísticas: estamos hablando de una línea de INDIGENCIA, no de pobreza. En Argentina, tenemos dos canastas diferentes: la alimentaria y la total. En el caso de la alimentaria, solo se computan los gastos de una familia "tipo" (si es que una familia indigente puede llamarse tipo) en alimentos, mientras que en la total también incluimos otros gastos diversos que terminan fundiéndose en lo que llamamos coeficiente de Engel (que pretende estimar la relación entre los gastos de alimentos y otros gastos necesarios para vivir, como ser higiene, indumentaria, servicios de transporte, servicios públicos, servicios de recreación, etc.).

Hecha la primera aclaración, no me voy a centrar acá en la canasta básica alimentaria porque, en términos prácticos, no la considero indicativa de nada. Aclarado esto, vamos directo a la canasta básica total, que es la que establece el umbral que divide pobres de no-pobres. En Argentina, a Julio de 2012, este umbral se ubicó (en el caso de una familia de 2 mayores y 2 menores) en $1.528,57 mensuales, lo que hace un gasto diario por persona de $12,73 (más del doble de la canasta alimentaria). Más allá de todos los "peros" metodológicos que pueda tener el cálculo de una canasta básica (preferencias, pago de impuestos, heterogeneidad en los precios de los servicios, dispersión de precios -ups, sí, existe-), y en particular la de este INDEC, no vendría mal un análisis comparativo con la situación de otros países.

¿Cómo efectué dicho análisis? Considerando el salario mínimo como un segundo parámetro a tener en cuenta. Esencialmente, lo que van a ver en el próximo cuadro es el salario mínimo anual en dólares, el umbral de pobreza (o canasta básica total) anual en dólares  para una familia tipo como la que mide el INDEC, el ratio entre esas dos variables (es decir, la cantidad de veces que el salario mínimo cubre a la canasta básica total) y el umbral de pobreza en dólares diarios por persona. Como se puede ver, en principio el salario mínimo argentino es más de una vez y media la canasta básica total (1,63 veces). ¿Es esto completamente cierto? Dependerá de nuestra evaluación sobre los datos del INDEC. De todos modos, estamos aun ¡por debajo de Chile!, quien estima que su salario mínimo cubre casi 2 veces una canasta básica ¿Por qué? Porque la canasta básica de Chile, se rumorea, está bastante subestimada; en otras palabras, las cantidades y las ponderaciones de los productos que contiene son lo suficiente escasos como para pensar que el umbral de pobreza en verdad es más elevado y no es de solo USD 2.791.

Otro dato a tener en cuenta es que Brasil, si bien estima una canasta básica de aproximadamente R$ 260 mensuales para cada adulto, en verdad estima que el salario mensual necesario para mantener BIEN a una familia tipo como de la que estamos hablando es de ¡R$ 2.519,97! Notable.

Por último, si bien yo estimé para Argentina un umbral de USD 2,03 diarios para una persona para no ser pobre, ese dato, como notarán, está calculado a un tipo de cambio de $6,20, lo cual es -como mínimo- discutible. Si, en cambio, dividimos por un tipo de cambio de $4,60, la necesidad de dólares que establece el INDEC aumenta a USD 2,73, valor más cercano al para nada depreciable USD 3,27 de Brasil.

Conclusiones: el dato de los $6 ($5,76) -canasta básica alimentaria- es prácticamente irrelevante a la hora de estimar cuánto hace falta para "vivir", mientras que la canasta básica total sí constituye información bastante más robusta. Si bien los $12,73 parecen también irrisorios para vivir, parecen encontrarse no tan alejados de los parámetros latinoamericanos. Lo que busco decir con esto es que, si los medios de comunicación hubieran publicado $6, $13 o $19 diarios (nivel Brasil), a cualquiera de nosotros, como ciudadanos que pertenencen -al menos- al 25% más rico de la población argentina, nos parecería una miseria... ¡Y de hecho lo es! ¡Porque la canasta básica es una medida de miseria! Ahora bien, si elegimos creer o no, es otra historia, por ahora solo se puede decir que no parece tan poco factible: quizás podríamos afirmar que el aparente déficit en la medición de precios, es compensando en parte con la "excelencia" de las cantidades de los productos que componen la canasta.


Notas:
1. Salario mínimo: el salario mínimo mensual multiplicado por 13, dando por sentado así que todos los países tienen aguinaldo (dato que, por falta de tiempo, no pude verificar y, como buen futuro economista, tomé por supuesto).
2. Umbral de pobreza/Canasta básica total: en los caso de USA y Argentina, el dato viene armado. En el caso de Chile y Brasil, tomé el dato de la canasta básica y lo ponderé por 3,09, que es el número de "consumidores equivalentes" que toma el INDEC.
3. Entiendo las flaquezas y las ventajas de utilizar el salario mínimo como parámetro comparativo y, honestamente, habría quedado bastante más completo con el dato de salario promedio, pero, como en todos los casos, el tiempo apremia y solo pretendía ser expositivo a nivel blog.
4. El análisis no está en PPP y eso tiene sus desventajas, pero no me parece que sea una falencia importante en el análisis.

Fuentes:
INDEC.
DIEESE (Brasil).
US Census (USA).
Observatorio Social (Chile).